ENCUENTRO


Punto de encuentro.
Mostrando entradas con la etiqueta POEMA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POEMA. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de julio de 2011

A UNA HARLISTA

 



LA HARLISTA
Por:        Alonso Quintín Gutiérrez Rivero

Muy a su pesar, el viento se detiene

A jugar con la errante cabellera,   y en la penumbra de sus ojos

Se desliza el sueño de una estrella lejana.


Aguerrida y fiera, asciende por las melenas de los astros

En busca de tremedales asombros,

Donde nadie se atreve a contemplarla.


La agobian ebrios pasajes de eternidad y sobresaltos

Y en la rústica alforja de los truenos salvajes,

Se detiene un instante a mirarse en la sombra del traje

Que sabe  de  intrépidos viajes,

Por parajes inciertos, de vibrantes flautistas,

Apostadores de suertes, y leñadores de fuego


La harlista sabe del paraíso del viento,

Sonríe en el tremolante furor de las máquinas,

Y avanza segura, enigmática y firme,

Resuelta a desafiar la turbulencia del tiempo.


Sus ojos copian  las lecturas del cielo, sobre horizontes de miedo.

Sabe que entre el rugir de las naves y su augusta belleza

Se desata un combate de valientes guerreros,

Capaces de inmolarse a los pies de la bella princesa.


La harlista, recorre las páginas de esa historia

De indomables guerreros, atravesando montañas,

Salpicando de nieblas el cansancio y la fama.


Venían de muy lejos, en errante caravana,

Minotauros de hierro conquistadores de alturas,

Domadores de infiernos, inquisidores de alquimia,

Sabían de la proterva escalada de rudos inviernos.


Se detenían en cualquier parte, a enderezar sus arreos.

Mezclaban el cansancio con las turbias monedas de los fríos eternos

De  páramos de imprecisos reflejos.


Se detenían con un rugir de cañones, sobre augustas laderas

A contemplar el rasgueo de las nubes contra el cielo

Y después se perdían entre la lluvia y el trueno.


Así en todos los pueblos donde solían desfilar con su carga de miedos

Entre admirables cortejos y multitudes inciertas.


La harlista se detiene un instante y en la dulce penumbra de sus ojos claros, se desploma una estrella, se precipita una lágrima

Por el agreste paisaje de nuestra dulce  Colombia.


Julio 3 de 2011





lunes, 6 de junio de 2011

EMOCION ANTIGUA

El corazón
se acostumbra al transcurrir.

El asombro llega a los caminos
y de repente se detiene.

una piedrecilla
sobre la quietud del agua
despierta los contornos
y la vibración del sentir
en la claridad del movimiento.

Basta el roce de una hoja
la caída de un pequeño tallo,
en el caminar de un insecto
y en el agua aflora
su emoción antigua

LILIA GUTIERREZ RIVEROS (POEMARIO INTERVALOS)

AÚN


Todavía prevalece
un agudo grito en la penumbra
huella del último beso.

Escorias los días.

Fantasma deshecho,
las inocentes mejillas
de la ilusión.

Víctor Raúl Rojas Peña  (Poemario Otro Tiempo)

martes, 31 de mayo de 2011

RASTROS


Alguien preguntará por nuestros pasos,

en alguna huella abandonada,

alguien cuya presencia

se pasea distraidamente en el olvido


Alonso Quintin